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Entrevistas

RAQUEL REVUELTA
“Un buen bocado nunca es perjudicial, ni para un profesional de la moda”

Como le gusta tanto el flamenco, ha aprendido bien a tocar todos los palos. Raquel edita una revista –Surrealista–, dirige la más reconocida agencia de modelos de la ciudad –DobleErre–, presenta estrenos de cine en Telecinco, tiene 3 hijos y confiesa que no le importaría que viniera alguno más… A la empresaria más guapa de Sevilla le sobra energía y le falta tiempo, pero el que tiene lo gestiona igual de bien que todo lo demás, y aún lo encuentra para disfrutar de la familia o para agarrarse a su raqueta de padel un par de veces por semana.

La cocina y las pasarelas tienen una relación un poco maldita…
Creo que esa supuesta mala relación es un prejuicio como otros tantos que rodean a la moda. La profesión no tiene por qué privarte de los sabores de la buena cocina. Al revés, una modelo o un diseñador que viajan mucho tienen la ocasión de regalarse el paladar con texturas, olores y sabores de todo el mundo. Un buen bocado no es contraproducente para nadie, ¿por qué iba a serlo para un profesional de la moda? Por otra parte, la gastronomía y la moda se han unido en varias ocasiones. Creadores de mucho renombre han diseñado botellas de aceite, de vino, de cerveza… incluso vestuario para el personal de sala y cocina de restauradores de prestigio. Davidelfín, por poner un ejemplo, lo ha hecho para Sergi Arola. Y en un caso más cercano, Daniel Carrasco, reconocido diseñador sevillano, lo ha hecho para Comensal, el restaurante que acabamos de abrir en Sevilla.

Tu viajas mucho. ¿Qué sabores de la ciudad se echan de menos desde lejos?
Precisamente uno de los atractivos que tiene viajar es conocer sabores nuevos. Mi paladar es curioso, y mi estómago a prueba de bombas, de modo que nada me cae mal. Pero sí, se echa de menos el olor a azahar de la ciudad, que casi se puede paladear, y la cocina típica andaluza.

¿Cuál crees que es la principal aportación gastronómica de Sevilla al mundo?
No sé si el pescaíto frito se puede considerar patrimonio gastronómico sevillano, pero desde luego es un invento genial.

Para estar así de bien hay que renunciar a muchos placeres de la mesa… ¿Cómo lo llevas?
Procuro no renunciar a esos pequeños placeres ¡Bastante duro es el día a día como para no permitirte algún capricho en la mesa! Llevo un ritmo frenético, entre la familia, la empresa, la televisión… Cuido la alimentación, sobre todo por los peques, a los que procuro dar ejemplo. Procuro sacar tiempo para comer tranquila con toda la familia y disfrutar de la comida casera. Y para mantenerme en forma, no tengo más secreto que mis tres hijos y el deporte, que me encanta.

¿Cuáles son tus relaciones con el mundo de la gastronomía?
Primero el gusto por la buena mesa. Y más recientemente el restaurante Comensal, una aventura que varios amigos hemos emprendido y en cuya cabeza se encuentra Ernesto Fernández, un chef, que tiene una gran experiencia en restauración y ha elaborado una carta fantástica.

¿Eres más de la antigua o de la nueva cocina?
De ambas, depende del momento, la situación, la compañía… pero tengo capacidad para disfrutar de las dos y de hecho lo hago. Unos días me levanto con ganas de migar pan en el gazpacho y otros con apetito de algo más sofisticado.

¿Te queda tiempo para ejercer de cocinera?
No mucho. La verdad es que nunca me he puesto a ello, pero intuyo que no se me daría mal del todo, porque soy bastante creativa y todos los quehaceres que precisan de las manos se me dan bastante bien.

¿Cuáles son tus bares o restaurantes más visitados en Sevilla?
Comensal, por supuesto, en la calle Genaro Parladé, 7. Esturio, un estupendo restaurante en Coria del Río, es también uno de mis rincones favoritos. También me gusta mucho tapear en Boreas, Eslava… la verdad es que en Sevilla hay una oferta culinaria muy atractiva.

En corto

Para comer, ¿casa o calle? Como todo, depende del momento y la situación.

Confúndeme Sevilla con un sabor… La naranja

Y con un olor… El azahar, aunque suene típico

La tapa más sevillana… Espinacas con Garbanzos

Un plato de fiesta Ajoblanco fresquito con melón y un buen pescado con una guarnición bien presentada, y todo regado con un buen vino

¿Cruzcampo o grandes reservas? No soy gran bebedora, pero me quedo con los dos, siempre en el contexto más adecuado para la ocasión.

¿Puntillitas o sushi? Las dos cosas, pero si tuviera que elegir me quedaría siempre con las puntillitas

¿Mesa con velas o barra de tapas? Puestos a elegir… mesa con velas.

Un rincón de Sevilla con sabor… Triana

Un sabor de tu infancia Arroz con almejas

Tu mayor debilidad a la mesa… Espinacas a la crema de quesos